Devocional

Reavivamiento del colportaje

Por 18 enero, 2019 Sin comentarios
SE ME recuerda constantemente la importancia del colportaje. Ultimamente no se le ha infundido a esta obra la vida que le dieron una vez los agentes que hicieron de ella su especialidad. Se sacó a los colportores de su obra evangelizadora para que se dedicasen a otros trabajos. Esto no es como debiera ser. Muchos de nuestros colportores, si estuviesen verdaderamente convertidos y consagrados, podrían hacer más en este ramo que en cualquier otro en cuanto a presentar a la gente la verdad para este tiempo. {2JT 545.1}
La Palabra de Dios nos muestra que el fin se acerca. Hay que amonestar al mundo, y como nunca antes debemos trabajar para Cristo. Se nos ha confiado la obra de amonestación. Debemos ser conductos de luz para el mundo e impartir a otros la luz que recibimos del gran Portaluz. Serán probadas las palabras y las obras de todos los hombres. No nos rezaguemos ahora. Lo que debe hacerse para amonestar al mundo se ha de hacer sin dilación. No se deje languidecer la obra del colportaje. Preséntense a tantas personas como se pueda los libros que contienen la luz sobre la verdad presente. {2JT 545.2}
El adiestramiento de los colportores
Los presidentes de nuestras asociaciones y otras personas que ocupan posiciones de responsabilidad, tienen un deber que cumplir en este asunto, para que los diferentes ramos de nuestra obra reciban igual atención. Se han de educar y adiestrar colportores para hacer la obra indispensable de vender los libros sobre la verdad presente que la gente necesita. Es necesario que se dediquen a esta obra hombres de profunda experiencia cristiana, hombres de mente bien equilibrada, fuertes* y bien educados. El Señor desea que emprendan el colportaje quienes sean capaces de educar a otros, que puedan despertar en jóvenes promisorios de uno y otro sexo un interés en este ramo de la obra e inducirlos a iniciar el colportaje con éxito. Algunos tienen el talento, la educación y la experiencia que los habilitarían para educar a los jóvenes para el colportaje de tal manera que se lograse mucho más de lo que se logra ahora. {2JT 545.3}
Los que han adquirido experiencia en este trabajo tienen un deber especial que cumplir en lo que se refiere a enseñar a los otros. Educad, educad, educad a jóvenes de uno y otro sexo para que vendan los libros que los siervos del Señor escribieron, inducidos por su Espíritu Santo. El Señor desea que seamos fieles en educar a aquellos que aceptan la verdad, para que puedan creer con un propósito y trabajar inteligentemente según el método del Señor. Relaciónense las personas inexpertas con obreros de experiencia para que puedan aprender a trabajar. Busquen muy fervorosamente al Señor. Pueden hacer una buena obra en el colportaje si obedecen las palabras: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina.” 1 Timoteo 4:16">1 Timoteo 4:16. Los que den evidencia de ser verdaderamente convertidos y que emprendan el colportaje verán que es la mejor preparación para otros ramos de labor misionera. {2JT 546.1}
Si los que conocen la verdad la quieren practicar, idearán métodos para encontrar a la gente donde está. Fué la providencia de Dios la que en los comienzos de la iglesia cristiana dispersó a los santos y los hizo salir de Jerusalén a muchas partes del mundo. Los discípulos de Cristo no permanecieron en Jerusalén ni en las ciudades cercanas, sino que traspusieron los límites de su propio país y siguieron las grandes vías de comunicación, buscando a los perdidos para llevarlos a Dios. Hoy el Señor desea ver su obra realizada en muchos lugares. No debemos limitar nuestras labores a unas pocas localidades. {2JT 546.2}
No debemos desalentar a nuestros hermanos ni debilitar sus manos de manera que la obra que el Señor desea realizar por su intermedio no se haga. No se dedique demasiado tiempo a preparar a los hombres para que hagan obra misionera. La instrucción es necesaria, pero recuerden todos que Cristo es el gran Maestro y la Fuente de toda verdadera sabiduría. {2JT 546.3}
Conságrense a Dios jóvenes y ancianos, emprendan la obra y, trabajando con humildad, avancen bajo el control del Espíritu Santo. Salgan al campo los que han estado en la escuela, y pongan en uso práctico el conocimiento que han adquirido. Si los colportores hacen esto, usan la capacidad que Dios les ha dado, buscan su consejo y combinan el trabajo de vender libros con la obra personal en favor de la gente, sus talentos aumentarán con el ejercicio y aprenderán muchas lecciones prácticas que no podrían aprender en la escuela. La educación obtenida de esta manera práctica puede llamarse apropiadamente educación superior. {2JT 547.1}
No hay obra superior
No hay obra superior a la del colportaje evangélico; porque entraña el cumplimiento de los deberes morales más elevados. Los que se dedican a esta obra necesitan estar siempre bajo el control del Espíritu de Dios. No deben ensalzarse a sí mismos. ¿Qué tiene cualquiera de nosotros que no haya recibido de Cristo? Debemos amarnos como hermanos y revelar nuestro amor ayudándonos unos a otros. Debemos ser compasivos y corteses. Debemos avanzar juntos y trabajar unidos. Únicamente los que vivan de acuerdo con la oración de Cristo y la cumplan en la vida práctica resistirán la prueba que ha de sobrevenir a todo el mundo. Los que ensalzan al yo, se colocan bajo el poder de Satanás y se preparan para recibir sus engaños. La orden del Señor a su pueblo es que elevemos cada vez más el estandarte. Si obedecemos a su voz, él obrará con nosotros, y nuestros esfuerzos serán coronados de éxito. Obtendremos en nuestra obra ricas bendiciones de lo alto y nos haremos tesoros junto al trono de Dios. {2JT 547.2}
Si tan sólo supiéramos lo que nos espera, no seríamos tan morosos en la obra del Señor. Estamos en el tiempo del zarandeo, en el tiempo en que todo lo que pueda ser sacudido será sacudido. El Señor no disculpará a los que conocen la verdad y no obedecen a sus órdenes en palabras y acciones. Si no hacemos esfuerzo para ganar almas para Cristo, seremos tenidos por responsables de la obra que podríamos haber hecho pero no hicimos por nuestra indolencia espiritual. Los que pertenecen al reino del Señor deben obrar fervientemente para la salvación de las almas. Deben hacer su parte para atar la ley y sellarla entre los discípulos. {2JT 547.3}
El Señor quiere que la luz que derramó sobre las Escrituras resplandezca en rayos claros y brillantes; y es deber de nuestros colportores hacer un esfuerzo enérgico y concertado para que se cumpla el designio de Dios. Nos espera una obra grande e importante. El enemigo de las almas lo comprende y está empleando todo medio de que dispone para inducir al colportor a emprender algún otro ramo de trabajo. Debe cambiarse este orden de cosas. {2JT 548.1}
Dios invita a los colportores a que vuelvan a su trabajo. Pide voluntarios que dediquen todas sus energías y entendimiento a la obra y ayuden dondequiera que haya oportunidad. El Maestro invita a cada uno a hacer según su capacidad la parte que le ha sido confiada. ¿Quiénes responderán al llamamiento? ¿Quiénes saldrán, henchidos de sabiduría, gracia y amor a Cristo, a trabajar en favor de los que están cerca y lejos? ¿Quiénes sacrificarán la comodidad y el placer, y penetrarán en los lugares donde reina el error, la superstición y las tinieblas, para obrar con fervor y perseverancia, presentar la verdad con sencillez, orar con fe y trabajar de casa en casa? ¿Quiénes saldrán en este tiempo fuera del campamento, dotados del poder del Espíritu Santo, para soportar oprobio por amor a Cristo, explicar las Escrituras a la gente y llamarla al arrepentimiento? {2JT 548.2}
Dios tiene obreros en toda época. Satisface la demanda de la hora con la llegada del hombre apropiado. Cuando clame la voz divina: “¿A quién enviaré, y quién nos irá?” llegará la respuesta: “Heme aquí, envíame a mí.” Isaías 6:8">Isaías 6:8. Todos los que trabajan eficazmente en el colportaje deben sentir en su corazón que están haciendo la obra de Dios al ministrar a las almas que no conocen la verdad para este tiempo. Están proclamando la nota de advertencia en los caminos y los vallados, a fin de preparar un pueblo para el gran día del Señor, que pronto ha de sobrecoger al mundo. {2JT 548.3}
No tenemos tiempo que perder. Debemos alentar esta obra. ¿Quiénes saldrán ahora con nuestras publicaciones? El Señor imparte idoneidad para la obra a todo hombre y mujer que quiera cooperar con el poder divino. Obtendrán todo el talento, el valor, la perseverancia, la fe y el tacto que requieren, cuando se pongan la armadura. Debe hacerse una gran obra en nuestro mundo, y los agentes humanos responderán ciertamente a la demanda. El mundo debe oír la amonestación. Cuando llegue la invitación: “¿A quién enviaré, y quién nos irá?” contestad en forma clara y distinta: “Heme aquí, envíame a mí.” {2JT 549.1}
La selección de colportores
Algunos están mejor dotados que otros para hacer cierta obra; por lo tanto, no es correcto pensar que cualquiera puede ser colportor. Algunos no tienen adaptabilidad especial para esta obra; pero no debe considerárselos por esto como infieles o poco voluntarios. El Señor no es irrazonable en sus requerimientos. La iglesia es un jardín en el cual hay una variedad de flores, cada una con sus propias peculiaridades. Aunque en muchos respectos son todas diferentes, cada una tiene su propio valor. {2JT 549.2}
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Dios no espera que, con sus diferentes temperamentos, cada uno de sus hijos esté preparado para cualquier puesto. Recuerden todos que hay variados cometidos. A ningún hombre le toca prescribir la obra de otro contra las propias convicciones que éste sienta acerca de su deber. Es correcto dar consejos y sugerir planes; pero cada uno debe quedar libre para buscar la dirección de Dios, pues a él pertenece y a él sirve. {2JT 549.3}
Una preparación para el ministerio
Algunos hombres a quienes Dios llamó a la obra del ministerio entraron en el campo como colportores. Se me ha indicado que ésta es una preparación excelente si su objeto es diseminar la luz y llevar las verdades de la Palabra de Dios directamente a los hogares. En la conversación se les presentará con frecuencia la oportunidad de hablar de la religión de la Biblia. Si realizan esta obra como deben hacerlo, visitarán las familias, manifestarán ternura cristiana y amor por las almas, y les proporcionarán mucho beneficio. Esta será una experiencia excelente para cualquiera que se proponga entrar en el ministerio. {2JT 550.1}
Los que se están preparando para el ministerio no pueden dedicarse a otra ocupación que les imparta una experiencia tan amplia como la del colportaje. {2JT 550.2}
Habrán de soportar penurias
El que en su obra arrostra pruebas y tentaciones debe sacar provecho de estas cosas y aprender a confiar más decididamente en Dios. Debe sentir que depende de él en todo momento. {2JT 550.3}
No debe albergar quejas en su corazón ni expresarlas con sus labios. Cuando tiene éxito, no debe atribuirse la gloria a sí mismo, porque su éxito se debe a que los ángeles de Dios obran en los corazones. Recuerde que tanto durante los momentos alentadores como durante los desalentadores, los mensajeros celestiales están siempre a su lado. Debe reconocer la bondad de Dios, y alabarle con alegría. {2JT 550.4}
Cristo hizo a un lado su gloria, y vino a esta tierra a sufrir por los pecadores. Si encontramos penurias en nuestro trabajo, miremos a Aquel que es el autor y consumador de nuestra fe. Entonces no fracasaremos ni nos desalentaremos. Soportaremos las penurias como buenos soldados de Jesucristo. Recordemos lo que él dice acerca de todos los verdaderos creyentes: “Nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.” 1 Corintios 3:9">1 Corintios 3:9{2JT 550.5}
El que emprende el colportaje como debe hacerlo, ha de ser educador y estudiante. Mientras procura enseñar a otros, él mismo debe aprender a hacer la obra del evangelista. {2JT 551.1}
Una experiencia preciosa
Cuando los colportores salgan con corazón humilde y llenos de fervorosa actividad, hallarán muchas oportunidades de dirigir una palabra en sazón a las almas a punto de perecer en el desaliento. Después de trabajar por estos menesterosos, podrán decir: “En otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor.” Efesios 5:8">Efesios 5:8. Cuando ven la conducta pecaminosa de otros, pueden decir: “Y esto erais algunos: mas ya sois lavados, mas ya sois santificados, mas ya sois justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” 1 Corintios 6:11">1 Corintios 6:11{2JT 551.2}
Los que trabajan para Dios encontrarán desaliento, pero siempre les pertenece esta promesa: “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Mateo 28:20">Mateo 28:20. Dios dará experiencia admirable a los que digan: “Creo tu promesa; no fracasaré ni me desalentaré.” {2JT 551.3}
Los informes
Los que adquieran tal experiencia al trabajar para el Señor debieran escribir un relato de ello para nuestros periódicos, a fin de que otros sean alentados. Hable el colportor del gozo y la bendición que ha disfrutado en su ministerio como evangelista. Estos informes deben hallar cabida en nuestros periódicos; porque son de gran alcance en su influencia. Serán como dulce fragancia en la iglesia y un sabor de vida para vida. Así se verá que Dios obra con aquellos que cooperan con él. {2JT 551.4}
Su ejemplo en la reforma pro salud
En nuestro trato con los incrédulos, no permitamos que nos desvíen de los principios correctos. Al sentarnos a sus mesas, comamos con templanza, y únicamente alimentos que no confundan nuestra mente. Evitemos la intemperancia. No podemos debilitar nuestras facultades mentales o físicas, e incapacitarnos para discernir las cosas espirituales. Mantengamos nuestra mente en tal condición que Dios pueda inculcarle las preciosas verdades de su Palabra. {2JT 551.5}
Así ejerceremos influencia sobre los demás. Muchos procuran convertir la vida ajena y atacan los hábitos que para ellos son malos. Van hacia aquellos que consideran en error, les señalan sus defectos, pero no hacen un esfuerzo ferviente y atinado para dirigir las mentes a los principios verdaderos. Una conducta tal deja con frecuencia de obtener los resultados deseados. Al procurar corregir a otros, con frecuencia despertamos su espíritu combativo y así hacemos más mal que bien. No vigilemos a los demás para señalarles sus faltas o errores. Enseñemos por el ejemplo. Sean nuestra abnegación y nuestra victoria sobre el apetito una ilustración de cómo se obedece a los principios correctos. Dejemos que nuestra vida dé testimonio de la influencia santificadora y ennoblecedora de la verdad. {2JT 552.1}
De todos los dones que Dios ha concedido a los hombres, ninguno es más precioso que el don del habla. Si está santificado por el Espíritu Santo, es una fuerza para el bien. Con la lengua convencemos y persuadimos; con ella ofrecemos oración y alabanza a Dios; y con ella transmitimos ricos pensamientos acerca del amor del Redentor. Por el uso correcto del don del habla, el colportor puede sembrar en muchos corazones las preciosas semillas de la verdad. {2JT 552.2}
La integridad en los negocios
La obra se paraliza porque, los que aseveran seguir a Cristo no obedecen a los principios evangélicos. La manera incorrecta en que algunos colportores, tanto antiguos como nuevos, han cumplido su obra demuestra que tienen que aprender lecciones importantes. Se me ha mostrado mucho trabajo desordenado. Algunos se han acostumbrado a hábitos deficientes, y han manifestado esta deficiencia en la obra de Dios. Las sociedades de publicaciones han contraído grandes deudas porque los colportores no pagaron sus cuentas. Los colportores han considerado que se los trataba mal si se les pedía que pagasen puntualmente los libros recibidos de las casas editoras. Sin embargo, la única manera de hacer negocios es exigir el pago puntual. {2JT 552.3}
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Deben arreglarse las cosas de tal manera que los colportores tengan bastante para vivir sin retirar más de lo que les corresponde. Esta puerta de tentación debe cerrarse y atrancarse. Por honrado que sea un colportor, se presentarán en su trabajo circunstancias que serán para él una grave tentación. {2JT 553.1}
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La pereza y la indolencia no son frutos del árbol cristiano. Ningún alma puede practicar la prevaricación o la improbidad en el manejo de los bienes del Señor y permanecer sin culpa delante de Dios. Todos los que hacen esto niegan a Cristo por sus acciones. Mientras que profesan cumplir y enseñar la ley de Dios, no practican sus principios. {2JT 553.2}
Los bienes del Señor deben manejarse con fidelidad. El Señor ha confiado a los hombres la vida, la salud y las facultades del raciocinio; les ha dado fuerza física y mental para que la ejerciten; y ¿no deben estos dones ser empleados fiel y diligentemente para gloria de su nombre? ¿Han considerado nuestros hermanos que deben dar cuenta de todos los talentos que les han sido confiados? ¿Han negociado prudentemente con los bienes de su Señor, o han gastado temerariamente sus recursos, y han sido anotados en el cielo como siervos infieles? Muchos están gastando el dinero de su Señor en así llamados goces. No adquieren experiencia en la abnegación, sino que gastan dinero en vanidades, y no llevan la cruz en pos de Jesús. Muchos que se vieron privilegiados al recibir de Dios preciosas oportunidades, han despilfarrado sus vidas, y se encuentran ahora achacosos y menesterosos. {2JT 553.3}
Dios pide que haya un mejoramiento decidido en los diversos ramos de su obra. Los negocios hechos en relación con la causa de Dios deben ir señalados por una mayor precisión y exactitud. No se ha hecho un esfuerzo firme y decidido para realizar una reforma esencial. {2JT 554.1}
La diligencia
Los colportores deben familiarizarse esmeradamente con el libro que están vendiendo y deben poder llamar la atención a sus capítulos importantes. {2JT 554.2}
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El colportor debe llevar consigo folletos y libritos que pueda regalar a los que no puedan comprarle. De esta manera se puede introducir la verdad en muchos hogares. {2JT 554.3}
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Una vez que el colportor haya iniciado su trabajo no debe permitir que se le distraiga, sino que debe perseverar inteligentemente y con toda diligencia concentrarse en un punto. Sin embargo, mientras está colportando no debe descuidar las oportunidades de ayudar a las almas que procuran luz y necesitan el consuelo de las Escrituras. Si el colportor anda con Dios, si pide en oración sabiduría celestial para hacer el bien y solamente el bien en su labor, percibirá prestamente sus oportunidades y las necesidades de las almas con las cuales trata. Aprovechará toda oportunidad de atraerlas a Cristo. En el Espíritu de Cristo, estará listo para dirigir una palabra al cansado. {2JT 554.4}
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Por la diligencia en el colportaje, al presentar fielmente a la gente la cruz del Calvario, el colportor duplica sus posibilidades de ser útil. Pero mientras presentamos los métodos de trabajo, no podemos trazar una conducta invariable, que cada uno ha de seguir; porque las circunstancias alteran los casos. Dios impresionará a aquellos cuyo corazón está abierto a la verdad, que anhelan ser guiados. Dirá a su agente humano: “Habla a éste o aquél del amor de Jesús.” Apenas se menciona el nombre de Jesús con amor y ternura, los ángeles de Dios se acercan para enternecer y subyugar el corazón. {2JT 554.5}
Sean los colportores estudiantes fieles, que aprendan a dar éxito a su trabajo. Mientras están así empleados, mantengan sus ojos, oídos y entendimiento abiertos para recibir sabiduría de Dios, a fin de saber ayudar a los que perecen por falta del conocimiento de Cristo. Concentre cada obrero sus energías, y use sus facultades para el servicio más elevado, que consiste en rescatar a los hombres de las trampas de Satanás y vincularlos con Dios, asegurando la cadena de su dependencia por Jesucristo al trono circuído por el arco iris de la promesa. {2JT 555.1}
Seguridad del éxito
Puede hacerse una obra grande y buena con el colportaje evangélico. El Señor ha dado a los hombres tacto y capacidad. Los que usen para la gloria de él los talentos que les confió y entretejan con su vida los principios bíblicos, recibirán éxito. Hemos de trabajar, orar y poner nuestra confianza en Aquel que nunca fracasará. {2JT 555.2}
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Entréguense los colportores evangélicos a la dirección del Espíritu Santo para que obre por su medio. Por la oración perseverante, echen mano del poder que proviene de Dios y confíen en él con fe viva. Su grande y eficaz influencia acompañará a todo obrero fiel y veraz. {2JT 555.3}
Así como Dios bendice al ministro y al evangelista en sus fervorosos esfuerzos por presentar la verdad a la gente, bendecirá al colportor fiel. {2JT 555.4}
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El obrero humilde y eficiente, que responde obedientemente al llamamiento de Dios, puede tener la seguridad de que recibirá la asistencia divina. Sentir una responsabilidad tan grande y santa, es en sí mismo elevador para el carácter. Pone en acción las cualidades mentales más elevadas, y su ejercicio continuo fortalece y purifica la mente y el corazón. La influencia ejercida sobre la vida de uno, como sobre la de los demás, es incalculable. {2JT 555.5}
Los espectadores negligentes no aprecian tal vez nuestro trabajo ni ven su importancia. Tal vez piensen que es un negocio que reporta pérdidas, una vida de labor ingrata y sacrificio propio. Pero el siervo de Jesús la ve de acuerdo con la luz que brilla de la cruz. Su sacrificio le parece pequeño en comparación con el de su bendito Maestro, y se alegra de seguir en sus pisadas. El éxito de su labor le proporciona el gozo más puro, y es la más rica recompensa de una vida de trabajo paciente. {2JT 556.1}
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