Devocional

PASOS PARA UN REAVIVAMIENTO PERSONAL. Helmut Haubeil

Por 12 abril, 2019 Sin comentarios

COMPARACION: LA IGLESIA PRIMITIVA Y LA IGLESIA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Al comparar la iglesia primitiva con la iglesia de hoy en día, da la impre­sión de que la iglesia anteriormente debió haber consistido de personas espirituales. De acuerdo al libro de Hechos ésta era la razón de su rápido desarrollo. No tenían otros recursos pero estaban llenos del Espíritu Santo. Hoy tenemos recursos excelentes en abundancia, pero ¿será que tenemos un deseo ferviente de ser llenos del Espíritu Santo? Recuerde lo que A. W. Tozer dijo: “Si el Espíritu Santo fuese quitado de nuestras iglesias hoy, el 95% de lo que hacemos continuaría y nadie nota­ría la diferencia. Si el Espíritu Santo hubiese sido quitado de la iglesia primitiva, entonces el 95% (casi todo) de lo que estaban haciendo se habría detenido y todos hubiesen notado la diferencia.” 22 ¿Hemos aprendido a prescindir del Espíritu Santo? ¿Consiste la iglesia de hoy en día principalmente de cristianos carnales? ¿Nos vemos a menudo impotentes y, en gran medida, sin victorias como consecuencia de esto?¿Tiene la actitud carnal algo que ver con el creci­miento lento de la iglesia en ciertos lugares? ¿Podría la causa de estos problemas difíciles ser la actitud carnal hacia la vida? Notaremos más y más que nuestro principal problema personal y mutuo es la falta del Espíritu Santo. En el área personal podemos cambiar esto rápidamente con la ayuda de Dios.

La siguiente declaración, dedicada originalmente a pastores, aplica a todos los demás.

Johannes Mager dice: “Pablo hace diferencia entre los cristianos espi­rituales y los carnales, entre aquellos quienes están llenos del Espíritu Santo y aquellos que no tienen espacio para el Espíritu Santo en sus vidas: bautizados por el Espíritu Santo, pero no llenos del Espíritu Santo.”

Para un pastor esto significa que: Puedo tener un entrenamiento teológico sólido, conocer bien los idiomas bíblicos básicos y hacer una exégesis hábilmente, puedo haber recibido las grandes verdades bíblicas intelectualmente y haberlas entendido, entender bien la teología dogmática de diferentes siglos; tener un conocimiento sólido de la homilética y predicar sermones relevantes y realistas -y a pesar de todo mi conocimiento y talentos no estar lleno del Espíritu Santo. Los libros, la educación, un buen equipo técnico y aun el carisma reemplazan la vida llena del Espíritu que hace falta. El predicar, orar en público, organizar las actividades de la iglesia, preparar programas evangelísticos, dar consejería pastoral: todo esto puede ser aprendido y puede ser puesto en práctica sin la ayuda del Espíritu Santo. Ellen White describe esta peligrosa posibilidad de la siguiente manera: “La razón por la cual se manifiesta tan poco del Espíritu de Dios es que los ministros aprenden a pasarse sin Él.” (Testimonios para la Iglesia, Tomo 1 (1868) p. 341)

Johannes Mager fue un pastor, evangelista y un profesor de teología sistemática por muchos años. Trabajó como secretario del Departamento Ministerial de la División Euro-Africana (ahora División Inter-Europea) en Berna, Suiza hasta retirarse. Ahora vive en Friedensau, Alemania. 23

En resumen: El ser carnal significa vivir una vida normal basada en nuestras propias fuerzas y habilidades humanas sin el Espíritu Santo o sin tener suficiente de Él.

EL OBSTÁCULO PRINCIPAL EN EL CRISTIANISMO CARNAL

La gran ética bíblica: el amar al enemigo, perdonar todo a todos, vencer al pecado, etc. sólo puede ser alcanzada mediante el poder del Espíritu Santo, no por el esfuerzo humano. Esto nos muestra que el problema principal del cristianismo carnal es que es una vida basada sólo en el esfuerzo humano. No podemos hacer la voluntad de Dios con nuestras propias fuerzas. Veamos lo que dice la Biblia al respecto:

Isaías 64:6: “todas nuestras justicias como trapo de inmundicia.”

Jeremías 13:23: “¿Podrá cambiar el etíope su piel y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer el bien, estando habituados a hacer lo malo?” Ezequiel 36:26-27: “Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por obra.”

Romanos 8:7: “por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden.”

Ellen White lo dijo clara y precisamente:

“Quien trata de alcanzar el cielo por sus propias fuerzas al guardar la ley está intentando hacer lo imposible. El hombre no puede ser salvo sin la obediencia, pero sus obras no deben ser propias, Cristo debe obrar en él el querer y el hacer por su buena voluntad.” 24

Creo que estas referencias muestran contundentemente que no somos capaces de hacer la voluntad de Dios sin el Espíritu Santo. Debemos decidir hacer la voluntad de Dios siempre y Dios nos dará la fortaleza para hacer lo que nos ha pedido. Esta es precisamente la doctrina de la justificación por la fe que nos da libertad. Sin embargo, no la discutiremos en detalle por los momentos.

¿QUÉ PODRÍA PASAR SI ALGUIEN INTENTARA HACER ALGO QUE SOBREPASA SUS FUERZAS?

“¡No puedo lograrlo! ¡He fallado nuevamente!” ¿Qué sucede si a menudo me doy cuenta de mi incapacidad? Probablemente me frustre. Creo que el problema es mucho más prominente en las generaciones más jóvenes que en las mayores. Las personas mayores están acostum­bradas a tener un mayor sentido del deber, a someterse en la familia, en la escuela y en el trabajo. Por esta razón la desilusión no les molesta tan fácilmente como a los jóvenes. Pero el problema se presenta por igual en jóvenes y viejos con la diferencia que los jóvenes lo sienten más rápi­damente. Ya sea que lo sepa o no, el problema principal de todo cristiano carnal es viajar por el camino de la fe por sus propias fuerzas.

¿Cómo tratamos de resolver este problema? Por un lado, una persona puede orar más intensamente pidiéndole ayuda a Dios y decidir esfor­zarse aun más. Otra puede pensar que no se debe ser de mente tan estrecha y entonces comenzar a tomarse las cosas a la ligera y a sentirse más liberada. Aun otra puede abandonar su fe por completo y luego puede incluso sentirse mejor. El único problema es que estas aparentes soluciones son falsas soluciones porque las consecuencias vendrán tarde o temprano. Andamos en el camino correcto cuando tomamos en serio los mandatos divinos que nos fueron dados por amor y para nuestro propio bien. Sin embargo, necesitamos la fortaleza divina para hacerlo. Por lo tanto, vivamos en el poder del Espíritu Santo; nuestra felicidad aumentará, estaremos motivados y tendremos suficiente energía para tomar buenas decisiones. Los frutos del Espíritu Santo se manifestarán en nuestro carácter y podremos resistir las tentaciones.

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