Devocional

PASOS PARA UN REAVIVAMIENTO PERSONAL. Helmut Haubeil

Por 24 mayo, 2019 Sin comentarios

¿ESTOY LLENO DEL ESPÍRITU SANTO?

Por favor hágase las siguientes preguntas: 68 ¿Existen efectos evidentes de la obra del Espíritu Santo en mi vida? Por ejemplo, ¿Ha hecho el Espíritu Santo que Jesús sea real e importante para usted? (Juan 15:16) ¿He comenzado a escuchar y entender la voz interior del Espíritu Santo en mi vida? ¿Puede Él guiarme en las decisiones grandes y pequeñas de mi vida? (Romanos 8:14) ¿Ha surgido en mí un nuevo tipo de amor hacia mi prójimo? ¿Me ha dado el Espíritu Santo una tierna compasión y profundo interés por personas a quienes generalmente no escogería como amigos? (Gálatas 5:22, Santiago 2:8,9) ¿Puedo sentir una y otra vez como el Espíritu Santo me ayuda a lidiar con mi prójimo? ¿Me da el Espíritu Santo las palabras correctas para tocar el corazón de alguien que tiene preocupaciones o pesares? ¿Me da el Espíritu Santo la fortaleza para compartir con otros acerca de Jesús y llevarlos a él? ¿He podido experimentar cómo el Espíritu Santo me ayuda en mi vida de oración y me ayuda a expresar mis sentimientos más profundos a Dios? Cuando pensamos en estas preguntas, podemos ver la gran necesidad que tenemos de crecer en el Espíritu Santo, de conocerle más y de amarle más.

Un hermano escribió: “Mi padre y yo nos hemos reconciliado. Después de estudiar los libros Pasos para un Reavivamiento Personal” y los 40 Días, libro 1 y 2, he tenido la maravillosa experiencia de estar lleno del Espíritu Santo. Fue especialmente emocionante para mí poder experimentar cómo el Espíritu Santo obra y quiere obrar en todas las áreas de mi vida.” RECONCILIACIÓN ENTRE PADRE E HIJO “Mi relación con mi padre siempre ha sido algo complicada. Mis deseos y oraciones durante mi infancia y juventud siempre eran que yo pudiera tener una mejor relación con mi padre, pero cada vez empeoraba más.

Pasaron seis o siete años y Dios llenó el gran vacío en mi corazón. Mientras estudiaba y oraba por el Espíritu Santo, mi esposa y yo pudimos experi­mentar la presencia de Dios grandemente. Orábamos por nuestra familia y en especial por mi padre. Durante este tiempo recibí un renovado amor por mi padre. Pude perdonarle por todo lo malo que había pasado en nuestra relación desde mi niñez. Mi padre y yo ahora somos amigos. Él también ha comenzado a volverse más espiritual y ha comenzado a hablarle a otros de Dios. Ahora, dos años más tarde, la relación con mi padre sigue siendo muy buena. Yo agradezco a Dios por esta experiencia. Solía sentirme tan débil y solo pero desde que comencé a pedir en ora­ción diariamente por el Espíritu Santo estoy experimentando un nuevo y maravilloso tipo de vida y de relación con Dios.” (Nombre conocido por el autor).

Oración: Señor Jesús, te agradezco porque quieres permanecer en mí a través del Espíritu Santo. Gracias porque a través de la entrega diaria nuestra relación de confianza y amor crece. Señor ayúdame a conocer mejor al Espíritu Santo y su obra. Yo anhelo saber lo que Él quiere hacer por mí, por mi familia y mi iglesia y anhelo saber cómo podemos tener la seguridad de que podemos recibir al Espíritu Santo cuando lo pedimos a diario. Gracias por todo esto. Amén. COMPLEMENTO A EFESIOS 5:18: “SED LLENOS DEL ESPÍRITU” Podemos ver en el texto de Efesios 5:18 que este llamado es una orden. Además podemos ver que esta orden esta dirigida a todos y que es nuestro deber procurar estar llenos del Espíritu Santo. El griego original lo muestra más claramente.

Johannes Mager comenta al respecto: “En las cartas del Nuevo Testamento sólo hay un pasaje, que habla directamente acerca de estar llenos del Espíritu Santo: ‘Sed llenos del Espíritu Santo’ (Efesios 5:18) En el libro de los Hechos encontramos que el ser infundidos del Espíritu Santo es un don que es utilizado para actuar de manera poderosa en situaciones específicas. Sin embargo, Pablo se refiere al ser llenos del Espíritu Santo como a un mandato -independiente de las situaciones de la vida y que aplica a todos los seguidores de Jesús. Este corto pero importante man­dato está compuesto de cuatro partes cruciales:

  1. El verbo “llenar” (plerein) es utilizado de forma imperativa. Aquí Pablo no hace una recomendación ni ofrece un consejo amistoso. Él no hace una sugerencia que se pueda tomar o dejar. Él ordena con la autoridad de un apóstol. Un mandato siempre apela a la voluntad de la persona. El hecho de que un cristiano esté lleno o no del Espíritu Santo depende en gran manera del cristiano mismo. Los cristianos están sujetos al mandato de esforzarse por ser llenos del Espíritu Santo. Nuestra responsabilidad como pueblo es estar llenos del Espíritu Santo. 2. El verbo está en el plural. El mandato no está dirigido a una sola persona que tiene una función especial dentro de la iglesia. El ser llenos del Espíritu Santo no es un privilegio de algunos pocos favorecidos. El llamado aplica a todo el que pertenezca a la iglesia: siempre y en todo lugar. Sin excepción. Para Pablo era normal que los cristianos estuviesen llenos del Espíritu Santo. 3. El verbo está en tiempo pasivo. No dice ‘Llénense ustedes mismos con el Espíritu’ sino ¡‘sed llenos del Espíritu’! Nadie puede llenarse a sí mis­mo del Espíritu Santo. Ésta es obra exclusiva del Espíritu Santo. He aquí su soberanía. Sin embargo, el individuo debe crear las condiciones para que el Espíritu Santo pueda llenarle. Sin su voluntad activa, el Espíritu Santo no obrará en él. En griego, el imperativo está en tiempo presente. Este imperativo en tiempo presente describe un evento que se repite constantemente en contraste con el imperativo aoristo que describe una acción que se hace una sola vez. De acuerdo a esto, el ser llenos del Espíritu Santo no es algo que pasa una sola vez, sino que es un proceso recurrente y progresivo. Un cristiano no es como una vasija que se llena una sola vez, sino que tiene que ser llenado nuevamente constantemente. Esta oración podría expresarse de esta forma: ‘!Permítanse ser consistente y repetidamente llenos una y otra vez del Espíritu!’ Si nuestro bautismo fue en agua y en el Espíritu y con una entrega completa, fuimos llenos del Espíritu Santo. Sin embargo, podemos per­derlo si no nos aferramos a Él en la plenitud en la que nos fue dado. Si se pierde, puede obtenerse nuevamente. Debemos ser llenos del Espíritu repetidamente para que el Espíritu Santo pueda ocupar todas las áreas de nuestra vida y para que nuestra vida espiritual no se marchite. El ser llenos del Espíritu no significa que tendremos más de Él cuantitativa­mente, sino que el Espíritu tendrá más y más de nosotros. Por esto es que Pablo manda a todos los creyentes a ser constantemente llenos del Espíritu. Ésta es una condición normal de un cristiano. Un solo bautismo, pero muchos ‘rellenos’.” 69
  2. Nuestro Señor mismo nos ordenó: * ¡Sean llenos y renovados consistente y repetidamente del Espíritu!**