Devocional

PASOS PARA UN REAVIVAMIENTO PERSONAL. Helmut Haubeil

Por 17 mayo, 2019 Sin comentarios

ADORACIÓN EN ESPÍRITU Y VERDAD

Pensemos en el objetivo de la adoración. El último mensaje de Dios para la humanidad tiene que ver con la adoración al Creador en contraste con la adoración a la bestia (Apocalipsis 14:6-12). La señal externa de la adoración es el Sábado (adoración al Creador). La actitud interna de adoración se muestra en Juan 4:23-24: “Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren.” El adorar en espíritu ciertamente significa adorar conscientemente, pero también significa ser llenos del Espíritu Santo. El adorar en verdad significa vivir una vida completamente rendida a Jesús, quien es la verdad en persona. Jesús dijo: “Yo soy… la verdad” (Juan 14:6). Además significa que, a través del hecho de que Jesús mora en nosotros, vivimos de acuerdo a la voluntad de Dios y de su Palabra, porque él dice: “Tu palabra es verdad” (Juan 17:17) y Salmos 119:142 “Tu ley (es) la verdad. Si no tene­mos una verdadera adoración ahora, entonces ¿no estamos en peligro de fallar en un momento crítico? Esto será un gran problema para los cristianos carnales.

Creo que todos queremos progresar con la ayuda de Dios y crecer en conocimiento. Puede ser que la siguiente falsa creencia haya sido un impedimento para el avance de algunos.

EL BAUTISMO Y EL ESPÍRITU SANTO

Alguna gente piensa que está llena del Espíritu Santo porque ha sido bautizada y entonces todo está bien y no hay nada más que hacer. D. L. Moody comentó al respecto: “Muchos creen que porque alguna vez fue­ron llenos, ya están llenos por siempre. ¡Oh, amigo! Somos vasijas poro­sas; es necesario que nos mantengamos constantemente bajo la fuente para permanecer llenos.”

Joseph H. Waggoner dijo:

“En todos los casos donde el bautismo es visto como prueba del don del Espíritu Santo, el pecador arrepentido es arrullado a la seguridad carnal. Él confía solamente en el bautismo como una señal de la gracia de Dios. El bautismo y no el tener al Espíritu Santo en su corazón sería su señal o ‘testimonio’…” 62

El bautismo es definitivamente una decisión significativa; corres­ponde a la voluntad de Dios y tiene y siempre mantendrá su gran impor­tancia. Pero no debemos recordar un evento del pasado como prueba de que estamos llenos del Espíritu Santo. En lugar de esto, debemos saber ahora que estamos llenos del Espíritu Santo y experimentarlo ahora mismo.

Algunas personas reciben al Espíritu Santo antes de ser bautizados, por ejemplo, Cornelio y su familia o Saulo. Otros reciben al Espíritu Santo después de ser bautizados, como los Samaritanos o los 12 hombres en Éfeso. Con todo, es lo mismo si la persona recibe al Espíritu Santo antes, durante o después del bautismo: lo que importa es que lo hayamos recibido en algún punto y que lo tengamos en nuestros corazones ahora. Lo que haya sucedido en el pasado no es tan importante, lo crucial es cómo están las cosas ahora – hoy.

Recordemos: nuestra vida física comienza en el momento de la con­cepción y al nacer. Se mantiene por la alimentación diaria, el ejercicio, el sueño, etc., de otra manera no podríamos vivir por mucho tiempo. Las mismas leyes aplican a nuestra vida espiritual. Necesitamos una vida nueva a través del Espíritu Santo, la oración, la Palabra de Dios, etc. Ellen White dijo: “La vida natural es conservada momento tras momento por un poder divino; sin embargo, no es sostenida por un milagro directo, sino por el uso de las bendiciones puestas a nuestro alcance. Así la vida espiritual es sostenida por el uso de los medios que la Providencia ha provisto.” 63

Ni la vida física ni la espiritual permanecen en nosotros automáticamente. Es necesario utilizar los medios que Dios ha provisto para nosotros.

Esto significa que cuando nacemos de nuevo el Espíritu Santo nos es dado para que permanezca en nosotros para toda la vida, pero su perma­nencia depende de nuestro uso diario de los medios que el Señor nos ha provisto. ¿Qué resultados podemos esperar si no utilizamos estos medios?

El Espíritu Santo es el más importante de estos “medios”. También son importantes la oración, el estar conectados con Dios a través de su palabra, el tomar parte de los servicios de adoración y otros más.

Estamos de acuerdo en que, por regla general, es necesario cuidar diariamente del hombre interior. Si no lo hacemos tendremos conse­cuencias lamentables. Así como no podemos comer por adelantado, tampoco podemos llenarnos del Espíritu Santo por adelantado. “Dios no nos concede ayuda para mañana.” 64 Creo que es razonable decir que está claro que la entrega diaria a Jesús es necesaria y que debemos invitar diariamente al Espíritu Santo a nuestras vidas.

Ambos asuntos tienen la misma finalidad – son dos caras de la misma moneda: el tener una relación íntima con Cristo. Me entrego a Él rindién­dole mi vida y le invito a entrar a mi corazón al pedirle su Espíritu Santo. Entre otros versículos bíblicos, 1 Juan 3:24 (también vea Juan 14:17,23) nos enseña que Jesús vive en nosotros por medio del Espíritu Santo: “Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.” LOS EFECTOS DEL ESPÍRITU SANTO Cuando el Espíritu Santo está en mí, Él produce en mi vida las obras de Cristo; Romanos 8:2 dice: “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” Podemos inter­pretar “la ley del Espíritu” como la manera en que el Espíritu Santo obra en un corazón completamente entregado a Dios. Solamente el Espíritu Santo puede hacer realidad en mi vida las obras de Cristo. Ellen White lo explica bien: “El Espíritu iba a ser dado como agente regenerador, y sin esto el sacrificio de Cristo habría sido inútil… El Espíritu es el que hace eficaz lo que ha sido realizado por el Redentor del mundo. Por el Espíritu es purificado el corazón. Por el Espíritu llega a ser el creyente partícipe de la naturaleza divina… El poder de Dios aguarda que ellos lo pidan y lo reciban.” 65

Thomas A. Davis describe este proceso de la siguiente manera: “Esto significa que aun la eficacia de la obra de Cristo en favor de las personas depende del Espíritu Santo. Sin Él, todo lo que Jesús hizo en la tierra, en Getsemaní, en la cruz, la resurrección y su ministerio sacerdotal en el cielo, serían infructuosos. El resultado de la obra de Cristo no sería más útil que el de algún líder mundial religioso o ético. Aunque Cristo es mucho mayor que estos, Él no habría podido salvar a la humanidad sólo con su ejemplo y sus enseñanzas. Para cambiar a las personas es necesa­rio trabajar en ellas. Ésta es la obra del Espíritu Santo, que fue enviado para hacer esto en el corazón de las personas, lo cual fue hecho posible por Jesús.” 66

¿No es esta razón suficiente para asegurarse de estar lleno del Espíritu Santo?

“Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo.” 67

Hay muchos otros resultados valiosos de una vida con el Espíritu Santo y también hay grandes deficiencias y pérdidas sin Él. Seguiremos discu­tiendo las diferencias entre una vida con y sin el Espíritu Santo más deta­lladamente en el capítulo 4.