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Hay personas que sufren de ideas y pensamientos absurdos que les acosan y no pueden librarse de ellos (obsesiones). Dichos pensamientos invitan a conductas también absurdas y repetitivas (compulsiones o manías).

Obsesiones y compulsiones, al presentarse casi siempre juntas, han dado lugar al trastorno obsesivo-compulsivo, que es un mal grave y discapacitante. Los temas de obsesión/compulsión mas comunes son:

  • La limpieza. Limpiar una y otra vez lo que ya esta limpio
  • El orden y la simetría. Poner todo en orden en la casa o la oficina repetidamente, con patrones muy rigurosos en la ubicación de los objetos.
  • El temor a una enfermedad. Evitar el contacto con personas y lugares por temor a contraer alguna enfermedad.
  • Acumulación de objetos. Guardar todo y no tirar nada, aunque se trate de objetos sin valor sentimental o material.
  • El miedo a perder a un ser querido. Llamar constantemente al amigo o familiar por temor a que hayan sufrido algún percance.

 

Las obsesiones van casi siempre acompañadas de una molesta tensión que empuja a una conducta repetitiva o compulsiva para escapar de aquella. Desafortunadamente, la molestia no desaparece y la persona se siente empujada a repetir la acción una y otra vez. Este ciclo diabólico lleva al afectado a dedicar a veces horas a una tarea que debería llevar minutos.

-CONTROLAR LA OBSESIVIDAD-

No te alarmes por los síntomas obsesivo-compulsivos que entran dentro de la normalidad. De hecho, aparecen como un peldaño en el desarrollo de los niños. Por ejemplo:

Tocar todas las farolas mientras caminan por la acera.

  • Seguir unos rituales rígidos antes de ir a la cama.
  • No pisar las juntas de las baldosas.
  • Contar objetos insistentemente.
  • Ver la misma película (o video) repetidamente.
  • Cantar un estribillo muchas veces durante todo el día.

Estas conductas no tienen por qué ser patológicas y desaparecen con el tiempo.

Sin embargo, los adultos puedes experimentar gran incomodidad (y la correspondiente barrera para llevar a cabo una vida normal) por causa de alguna conducta obsesivo-compulsiva. Estas conductas son en principio inocuas, pero pueden ser indicativas de riesgo:

Tendencias perfecciones en las tareas cotidianas.

  • Cuidado extremo por la higiene personal.
  • Tacañería y ahorro desmesurado.
  • Dedicación exagerada al trabajo, eliminando el ocio y los pasatiempos.
  • Preocupación excesiva por el orden y la limpieza en casa o en el trabajo.
  • Intolerancia hacia otros miembros de la familia por no mantener un orden escrupuloso.
  • Preocupación excesiva por haber cerrado las llaves, los grifos o las luces.

Estos síntomas pueden acarrear  problemas interpersonales, pues es difícil convivir con quienes los presentan. Observa cuidadosamente las conductas mencionadas para modificarlas si fuera necesario.  (Cómo una tener mente sana, Dr. Julián Melgosa. Pídelo en tu librería de iglesia.)

 

 

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