Devocional

La obra misionera médica y el mensaje del tercer ángel

Por 17 diciembre, 2018 Sin comentarios
Vez tras vez se me ha instruído en el sentido de que la obra misionera médica debe tener con la obra del tercer ángel la misma relación que tienen el brazo y la mano con el cuerpo. Bajo la dirección de la Cabeza divina han de trabajar unánimemente en la preparación del camino para la venida de Cristo. El brazo derecho del cuerpo de la verdad debe estar constantemente activo, obrando de continuo, y Dios lo fortalecerá. Sin embargo, no debe transformarse en el cuerpo entero. El cuerpo no debe decir al brazo: “No te necesito.” El cuerpo necesita al brazo para hacer una obra activa y agresiva. Ambos tienen su obra señalada, y cada uno sufrirá gran pérdida si obra independientemente del otro. {2JT 526.1}
La obra de predicar el mensaje del tercer ángel no ha sido considerada por algunos como Dios quiere que lo sea. Ha sido tratada como una obra inferior, mientras que debiera ocupar un lugar importante entre los instrumentos humanos para la salvación del hombre. Es necesario llamar la atención de los hombres a las Escrituras como el agente más eficaz para la salvación de las almas, y el ministerio de la Palabra es la gran fuerza educativa que ha de producir este resultado. Los que desprecian el ministerio y procuran dirigir independientemente la obra misionera médica, están procurando separar el brazo del cuerpo. ¿Cuál sería el resultado si tuviesen éxito? Veríamos manos y brazos volando de aquí para allá, distribuyendo recursos sin la dirección de la cabeza. La obra llegaría a ser desproporcionada y desequilibrada. Lo que Dios destinó a ser mano y brazo tomaría el lugar de todo el cuerpo, y el ministerio seria empequeñecido o totalmente pasado por alto. Esto desequilibraría las mentes y produciría confusión, y muchas porciones de la viña del Señor quedarían sin cultivo. {2JT 526.2}
En toda iglesia
La obra misionera médica debe ser parte de la obra de toda iglesia en nuestro país. Separada de la iglesia, no tardaría en ser una extraña mezcla de átomos desorganizados. Consumiría, pero no produciría. En vez de actuar como mano auxiliadora de Dios para hacer progresar su verdad, minaría la vida y la fuerza de la iglesia, y debilitaría el mensaje. Dirigida independientemente, no sólo consumiría talentos y recursos que se necesitarían en otros ramos, sino que en la misma obra de ayudar a los dolientes aisladamente del ministerio de la Palabra colocaría a los hombres donde se burlarían de la verdad bíblica. {2JT 527.1}
Se necesita el ministerio evangélico para dar permanencia y estabilidad a la obra misionera médica; y el ministerio necesita la obra misionera médica para demostrar el resultado práctico del Evangelio. Ninguna parte de la obra es completa sin la otra. {2JT 527.2}
El mensaje de la pronta venida del Salvador debe ser proclamado en todas partes del mundo, y una dignidad solemne debe caracterizarlo en todos sus ramos. Debe cultivarse una viña muy extensa, y el labrador sabio la trabajará de tal manera que cada parte produzca fruto. Si en la obra misionera médica se mantienen puros los principios de la verdad, sin que los contamine nada que podría empañar su lustre, el Señor presidirá la obra. Si los que llevan las cargas pesadas se mantienen firmes y leales a los principios de la verdad, el Señor los sostendrá. {2JT 527.3}
La unión que debe existir entre la obra misionera médica y el ministerio se presenta claramente en el capítulo 58 de Isaías. Hay sabiduría y bendición para los que quieran dedicarse a la obra allí presentada. Este capítulo es explícito, y hay en él lo suficiente para iluminar a cualquiera que desee hacer la voluntad de Dios. Ofrece abundante oportunidad de ministrar a la humanidad doliente y de ser al mismo tiempo instrumento en la mano de Dios para comunicar la luz de la verdad a un mundo que perece. Si la obra del mensaje del tercer ángel se lleva a cabo debidamente, no se le asignará al ministerio un lugar inferior, ni se descuidará a los pobres y enfermos. En su Palabra, Dios ha unido estos dos ramos de la obra, y nadie debe divorciarlos. {2JT 527.4}
Primero las necesidades espirituales
Existe el peligro de que se pierdan de vista los grandes principios de la verdad cuando se realiza en favor de los pobres la obra que es correcto hacer. Pero debemos recordar siempre que al ejecutar esta obra, debe darse preeminencia a las necesidades espirituales del alma. En nuestros esfuerzos por aliviar las necesidades temporales, corremos el peligro de separar del último mensaje evangélico sus rasgos destacados más urgentes. En la forma en que se ha realizado en algunos lugares, la obra misionera médica ha absorbido talentos y recursos que pertenecen a otros ramos de la obra, y se ha descuidado el esfuerzo que debía hacerse en ramos que son más directamente espirituales. {2JT 528.1}
Debido a las oportunidades siempre mayores y más numerosas de ministrar a las necesidades temporales de todas las clases, existe el peligro de que esta obra eclipse el mensaje que Dios nos ha dado para que lo proclamemos en toda ciudad, a saber, que Cristo vendrá pronto, y que es necesario obedecer a los mandamientos de Dios y al testimonio de Jesús. Este mensaje es el que debe preocuparnos en nuestra obra. Debe ser proclamado con fuerte clamor a todo el mundo. Tanto en nuestra patria como en los campos extranjeros, debe acompañarlo la presentación de los principios del sano vivir, pero sin hacerse independientemente de él ni reemplazarlo en ningún sentido. Tampoco debe esta obra absorber tanta atención que empequeñezca los otros ramos. El Señor nos ha ordenado que consideremos la obra en todos sus aspectos, para que tenga un desarrollo proporcional, simétrico y bien equilibrado. {2JT 528.2}
La verdad para este tiempo abarca todo el Evangelio. Debidamente presentada, realizará en el hombre cambios que harán evidente el poder de la gracia de Dios sobre el corazón. Hará una obra completa, y desarrollará al ser completo. Por lo tanto, no se trace ninguna línea de demarcación entre la verdadera obra misionera médica y el ministerio evangélico. Fusiónense los dos en la obra de dar la invitación: “Venid,” pues “todo está prevenido.” Manténganse ligados por una unión inseparable, como el brazo está unido al cuerpo. {2JT 529.1}
Los obreros misioneros médicos
El Señor necesita toda clase de obreros hábiles. “El mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo.” Efesios 4:11">Efesios 4:11-13{2JT 529.2}
Todo hijo de Dios debe tener un juicio santificado para considerar la causa en su conjunto y la relación que sostiene cada parte con las demás, a fin de que ninguna sufra necesidad. El campo es vasto, y hay una gran obra de reforma que ejecutar, no en uno o dos ramos, sino en todos los ramos. El trabajo misionero médico es parte de esta obra de reforma, pero nunca debe llegar a ser un medio de separar de su campo de labor a los obreros del ministerio. La educación de los estudiantes de medicina no es completa si no se preparan para trabajar en relación con la iglesia y el ministerio, y la utilidad de los que se están preparando para el ministerio quedaría grandemente aumentada si ellos adquiriesen comprensión del grande e importante tema de la salud. Se necesita la influencia del Espíritu Santo para que la obra quede debidamente equilibrada, y que pueda progresar sólidamente en todo ramo. {2JT 529.3}
La obra del Señor es una, y su pueblo ha de ser uno. El no ha indicado que alguna parte del mensaje se lleve adelante independientemente o llegue a absorberlo todo. En todas sus labores, unió él la obra misionera médica con el ministerio de la Palabra. Envió a los doce apóstoles, y más tarde a los setenta, a predicar el Evangelio a la gente, y les dió también poder para sanar a los enfermos y echar demonios en su nombre. Así también deben los mensajeros del Señor hacer su obra hoy. El mensaje que nos llega hoy es: “Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló y díjoles: Tomad el Espíritu Santo.” Juan 20:21">Juan 20:21, 22{2JT 530.1}
“Avanzad juntos”
Satanás inventará cuantos planes pueda para separar a aquellos a quienes Dios está procurando unir. Pero no debemos ser extraviados por sus designios. Si la obra misionera médica se lleva a cabo como parte del Evangelio, los del mundo verán el bien que se está realizando; quedarán convencidos de su carácter genuino y desearán dar para sostenerla. {2JT 530.2}
Nos estamos acercando al fin de la historia de esta tierra, y Dios invita a todos a enarbolar el estandarte que lleva la inscripción: “Aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús.” Invita a su pueblo a trabajar en armonía perfecta. Invita a los que están empeñados en nuestra obra médica a que se unan con el ministerio; invita al ministerio a cooperar con los obreros misioneros médicos; e invita a la iglesia a asumir el deber que le ha señalado, de sostener en alto el estandarte de la verdadera reforma en su propio territorio, dejando a los obreros preparados y experimentados libres para que avancen en nuevos campos. No debe pronunciarse una sola palabra que desaliente a alguno, porque esto agravia el corazón de Cristo y agrada mucho al adversario. Todos necesitan ser bautizados del Espíritu Santo; todos deben evitar el censurar y hacer observaciones despectivas, y acercarse más a Cristo, para apreciar las pesadas responsabilidades que están llevando los que colaboran con él. “Avanzad juntos; avanzad juntos,” son las palabras de nuestro Instructor divino. La unión hace la fuerza; en la desunión hay debilidad y derrota. {2JT 530.3}
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En nuestra obra en favor de los pobres e infortunados, necesitaremos precavernos, no sea que acumulemos responsabilidades que no podamos desempeñar. Antes de adoptar planes y métodos que requieren un gran desembolso de recursos, debemos considerar si pueden llevar la firma divina. Dios no aprueba que se fomente un ramo de trabajo sin consideración por los demás. El quiere que la obra misionera médica prepare el camino para la presentación de la verdad salvadora para este tiempo, la proclamación del mensaje del tercer ángel. Si se cumple este designio, el mensaje no quedará eclipsado ni estorbado su progreso. {2JT 531.1}
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Lo que Dios requiere no son numerosas instituciones, grandes edificios, ni mucha ostentación, sino la acción armoniosa de un pueblo peculiar, un pueblo escogido por él y precioso. Cada uno debe ocupar su lugar, pensando, hablando y actuando en armonía con el Espíritu de Dios. Entonces, pero no antes, será la obra un conjunto completo y simétrico. {2JT 531.2}
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La obra misionera médica debe ser para la obra de la iglesia como el brazo derecho para el cuerpo. El tercer ángel sale a proclamar los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. La obra misionera médica es el Evangelio en práctica. Todos los ramos de la obra han de fusionarse armoniosamente para dar la invitación: “Venid,” pues “todo está prevenido.
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