Devocional

La Escuela Sabática

By 1 febrero, 2019 No Comments
El blanco más elevado
El objeto de la escuela sabática debe ser ganar almas. Puede ser impecable la manera de trabajar, y el equipo disponible lo mejor que se pueda desear; pero si los niños y los jóvenes no son conducidos a Cristo, la escuela fracasa; porque a menos que las almas sean llevadas a Cristo, se vuelven cada vez menos impresionables bajo la influencia de una religión formalista. El maestro debe cooperar mientras llama a la puerta del corazón de aquellos que necesitan ayuda. Si los alumnos responden a la súplica del Espíritu y abren la puerta del corazón para que entre Jesús, él abrirá su entendimiento a fin de que comprendan las cosas de Dios. La obra del maestro es sencilla, pero si se hace con el Espíritu de Jesús, la operación del Espíritu de Dios le añadirá profundidad y eficiencia. {2JT 557.1}
Debe hacerse mucha obra personal en la escuela sabática. No se reconoce ni se aprecia debidamente la necesidad de esta clase de obra. Con un corazón lleno de gratitud por el amor que Dios impartió a su alma, el maestro debe trabajar tierna y fervientemente por la conversión de sus alumnos. {2JT 557.2}
¿Qué evidencia podemos dar al mundo de que la obra de la escuela sabática no es simple simulación de piedad? Se la juzgará por sus frutos. Será estimada por el carácter y la obra de sus alumnos. En nuestras escuelas sabáticas, se les confiará a los jóvenes cristianos responsabilidades para que desarrollen su capacidad y adquieran poder espiritual. Entréguense primero los jóvenes a Dios, y luego enséñeseles en sus tiernos años a trabajar para ayudar a otros. Esta obra ejercitará sus facultades y les permitirá aprender a planear y ejecutar sus planes para bien de sus compañeros. Busquen ellos la compañía de aquellos que necesitan ayuda, no para dedicarse a una conversación trivial, sino para representar el carácter cristiano, para ser colaboradores de Dios, para ganar a aquellos que no se han entregado a Dios. … {2JT 557.3}
Debemos educar a los jóvenes, a fin de que aprendan a trabajar para la salvación de las almas; y al educar a los jóvenes para esta obra, aprenderemos también a trabajar con más éxito, haciéndonos agentes eficientes en las manos de Dios para la conversión de nuestros alumnos. Debemos estar dotados del espíritu de ferviente trabajo, y echar mano de Cristo, aferrándonos a él como nuestra única eficiencia. Debe ampliarse nuestra mente, a fin de que comprendamos debidamente las cosas pertenecientes a la vida eterna. Nuestro corazón debe ser enternecido y subyugado por la gracia de Cristo, a fin de que seamos verdaderos educadores. {2JT 558.1}
Pregúntense los directores y maestros: ¿Creo yo la Palabra de Dios? ¿Estoy entregándome a Aquel que se dió a sí mismo por mí, sufriendo una muerte cruel en la cruz, a fin de que yo no perezca, sino que tenga vida eterna? ¿Creemos que Jesús está atrayendo a las almas de los que nos rodean, aun de los que están viviendo en la impenitencia y no responden a su atracción? Entonces, con contrición de alma, digamos: “Maestro, los atraeré con todas mis facultades de influencia, los atraeré a ti. Confiaré en ti, y en ti solo para que conmuevas y subyugues el corazón por el poder del Espíritu Santo.”* {2JT 558.2}
Preparación de la lección
La escuela sabática proporciona a padres y niños una preciosa oportunidad para estudiar la Palabra de Dios. Pero a fin de obtener el beneficio que deberían obtener en la escuela sabática, tanto los padres como los niños deben dedicar tiempo al estudio de las lecciones, procurando obtener un conocimiento cabal de los hechos presentados, y también de la verdades espirituales que estos hechos están destinados a enseñar. Debemos inculcar especialmente en la mente de los jóvenes un concepto de cuán importante es discernir el pleno significado del pasaje que se considera. … {2JT 558.3}
Padres, designad una pequeña porción del tiempo de cada día para estudiar la lección de la escuela sabática con vuestros hijos. Renunciad a la conversación social, si ello es necesario, antes que sacrificar la hora dedicada a las preciosas lecciones de la historia sagrada. Tanto los padres como los niños se beneficiarán por su estudio. Confiad a la memoria los pasajes más importantes vinculados a la lección, no como un deber, sino como un privilegio. Aunque al principio la memoria puede ser débil, ganará vigor con el ejercicio, de modo que después de un tiempo os deleitaréis al atesorar las preciosas palabras de verdad. Y este hábito os proporcionará la ayuda más eficaz en el crecimiento religioso. … {2JT 559.1}
Estudiad sistemáticamente las Escrituras en vuestras familias. Dejad de lado cualquier cosa de naturaleza temporal; renunciad a toda costura innecesaria y a las provisiones que no sean indispensables para la mesa, pero aseguraos de que el alma sea alimentada con el pan de vida. Es imposible computar los buenos resultados de una hora o aun media hora que se dedique cada día en forma placentera y sociable a la Palabra de Dios. Haced de la Biblia su propia expositora, reuniendo todo lo que dice acerca de un tema determinado, en diferentes ocasiones y en variadas circunstancias. No anuléis vuestra clase del hogar porque haya visitas. Si llegan durante el culto, invitadlas a tomar parte en él. Dejadles ver que consideráis más importante la atención al conocimiento de la Palabra de Dios que la obtención de ganancias o placeres del mundo.* {2JT 559.2}
El que estudia en la escuela sabática debe hacerlo en serio, debe cavar hondo y buscar con el mayor cuidado las preciosas gemas de la verdad contenidas en las lecciones semanales. No debe descuidar los privilegios ni las oportunidades que tiene ahora de hacerse entendido con respecto a las Escrituras. Dios quiere que los que profesan seguirle se equipen cabalmente con pruebas de las doctrinas de su Palabra. ¿Cuándo y dónde podrían obtenerlas mejor que en la juventud y en la escuela sabática? En ningún caso deben los padres tratar con indiferencia este asunto.* {2JT 559.3}
La hora de la Escuela Sabática
La escuela sabática debe ser un lugar donde se buscan las joyas de la verdad, se rescatan de su ambiente de error y se colocan en su verdadero marco dentro del cuadro del Evangelio. Preciosas gemas de verdad, que durante mucho tiempo se perdieron de vista, deben ser devueltas ahora a los hijos de Dios. Los temas de la justificación por la fe, la justicia de Cristo, deben ser presentados a nuestras escuelas, a fin de que los jóvenes y los niños puedan comprender estos temas importantes, y tanto los maestros como los alumnos puedan conocer el camino de la salvación. Principios sagrados y eternos relacionados con el plan de la salvación han estado durante largo tiempo perdidos de vista, pero deben ser devueltos a su lugar apropiado en el plan de salvación, aparecer en su luz celestial y penetrar las tinieblas morales que rodean al mundo. {2JT 560.1}
A fin de hacer la voluntad de Dios, debemos escudriñar su Palabra para conocer su doctrina y dedicar a la tarea toda habilidad que se nos confió. Debemos ser diligentes en oración y fervientes mientras servimos con sencillez y de todo corazón a Dios. Los que se dedican a enseñar en la escuela sabática deben tener hambre y sed de la verdad divina, a fin de comunicar este espíritu a los que están bajo su cuidado e inducir a sus alumnos a buscar la verdad como un tesoro escondido. No queremos que nuestras escuelas sabáticas sean dirigidas de tal manera que hagan hipócritas de los alumnos; porque los tales no harían progresar los intereses de la verdadera religión. Por lo tanto, para que el Espíritu del Señor esté en vuestra escuela, dedicad más atención a buscar a Dios que a tener todos los dispositivos mecánicos deseables. Las altas exigencias están fuera de lugar en la obra de la escuela sabática, y el funcionamiento mecánico de la escuela es de poco valor si el Espíritu de Dios no enternece ni amolda los corazones de maestros y alumnos.* {2JT 560.2}
Lamento decir que en algunas escuelas prevalece la costumbre de leer la lección del folleto. No debe hacerse así. No sería necesario, si el tiempo que se emplea con frecuencia innecesaria y hasta pecaminosamente, se dedicase al estudio de las Escrituras. No hay motivo para que los maestros y los alumnos de la escuela sabática aprendan las lecciones de ella menos perfectamente que las lecciones de la escuela diaria. Debieran aprenderlas mejor, pues tratan de temas infinitamente más importantes. La negligencia al respecto desagrada a Dios.* {2JT 561.1}
El objeto de la escuela sabática no debe perderse de vista en los arreglos mecánicos ni debe ocuparse en ellos tiempo que debiera dedicarse a otros asuntos importantes. Debemos precavernos siempre contra las formas y ceremonias que eclipsarán el verdadero objeto por el cual trabajamos. Existe el peligro de sistematizar las cosas a tal extremo que la escuela sabática producirá cansancio, cuando debiera ser un descanso, un refrigerio y una bendición. {2JT 561.2}
La recepción de las ofrendas misioneras semanales
La pureza y la sencillez de la escuela sabática no deben desaparecer bajo una variedad tan infinita de formas, que no se pueda dedicar suficiente tiempo a los intereses religiosos. La belleza y el éxito de la escuela residen en su sencillez y el fervor por servir a Dios. Nada puede hacerse sin orden y reglamentación, pero estas cosas pueden llegar a eliminar deberes mayores y más importantes. Debe decirse menos a los alumnos acerca de los preliminares externos y el sistema, y mucho más acerca de la salvación de su alma. Tal debe ser el principio directivo de la escuela.* {2JT 561.3}
Lo que se necesita mucho en la escuela sabática no es maquinaria, sino un conocimiento de las cosas espirituales. ¡Cuán grandemente necesitan los obreros ser bautizados del Espíritu Santo, a fin de llegar a ser verdaderos misioneros para Dios!* {2JT 562.1}
Damos gracias a Dios porque nuestras escuelas sabáticas han contribuído bastante a hacer progresar muchas empresas preciosas. Los niños y los jóvenes han dado sus monedas, las que como arroyuelos, han proporcionado un caudal de beneficencia. Se debe educar a los niños de tal manera que realicen actos abnegados, y al verlo el cielo se regocijará. Cuando tienen aún sobre sí el rocío de la juventud, debe adiestrarse a los niños para que sirvan a Cristo. Se les debe enseñar a ser abnegados. {2JT 562.2}
Este asunto de dar no queda librado al impulso. Dios nos ha dado instrucciones definidas al respecto. El ha especificado los diezmos y las ofrendas como la medida de nuestra obligación, y desea que demos regular y sistemáticamente. Pablo escribió a la iglesia de Corinto: “Cuanto a la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere.” 1 Corintios 16:1">1 Corintios 16:1, 2. Examine cada uno regularmente sus entradas, que son todas bendición de Dios, y ponga aparte el diezmo como fondo separado, que ha de ser sagrado para el Señor. Este fondo no debe emplearse en ningún caso para otro uso; sino que se ha de dedicar solamente a sostener al ministerio del Evangelio. Después que se ha puesto a un lado el diezmo, separe cada uno como dones y ofrendas “lo que por la bondad de Dios pudiere.” {2JT 562.3}
Durante la dispensación judaica, al nacer los hijos se presentaba una ofrenda a Dios, como él mismo lo había indicado. {2JT 562.4}
En los cumpleaños se debe enseñar a los niños que tienen motivo de agradecer a Dios su bondad y su amor por haberles conservado la vida durante otro año. Pueden impartírseles así lecciones preciosas. Por la vida, la salud, el alimento y la ropa, no menos que por la esperanza de la vida eterna, estamos en deuda con el Dador de toda merced; y es nuestra obligación para con Dios reconocer sus dones y presentar nuestras ofrendas de gratitud a nuestro mayor Bienhechor. El Cielo reconoce estos donativos.* {2JT 562.5}
Los objetivos para ganar almas
Como obreros de Dios necesitarnos manifestar más de Jesús y menos del yo. Debemos tener preocupación por las almas y orar diariamente a fin de que se nos dé fuerza y sabiduría para el sábado. Maestros, conoced a vuestros alumnos. Orad con ellos, y enseñadles a orar. Sienta ternura el corazón y sean las peticiones cortas y sencillas, pero fervientes. Sean vuestras palabras pocas y bien escogidas; y aprendan vuestros alumnos de vuestros labios y vuestro ejemplo que la verdad de Dios debe arraigarse en su corazón o no podrán ellos resistir la prueba de la tentación. Queremos ver clases enteras de jóvenes convertirse a Dios y crecer como miembros útiles de la iglesia. {2JT 563.1}
No permitáis que toda vuestra fuerza y energía se dediquen a cosas mundanales y temporales durante la semana, de manera que no tengáis energía ni fuerza moral que dedicar al servicio de Cristo en sábado. Hay una obra ferviente que hacer ahora mismo. No disponemos de un solo momento para usarlo egoístamente. Que todo lo que hagamos sea hecho con sinceridad para gloria de Dios. No descansemos hasta que todo niño de nuestra clase sea llevado al conocimiento salvador de Cristo. {2JT 563.2}
Los maestros de la escuela sabática necesitan andar con cuidado y oración delante de Dios. Deben trabajar como quienes han de dar cuenta. Se les ha dado la oportunidad de ganar almas para Cristo, y cuanto más tiempo permanezcan los jóvenes en la impenitencia, tanto más confirmados se verán en su resistencia al Espíritu de Dios. Con el transcurso de los años es probable que disminuya su sensibilidad a las cosas divinas y se reduzca su susceptibilidad a las influencias de la religión. Cada día Satanás obra para confirmarlos en sus hábitos de desobediencia y en su espíritu de impenitencia, y hay menos probabilidad de que se hagan cristianos. Y ¿cuál será la cuenta que habrán de dar finalmente los maestros indiferentes? ¿Por qué domina la difidencia moral al alma del maestro y le hace poco dispuesto a hacer los debidos esfuerzos para la conversión de las preciosas almas de los jóvenes y niños? ¿Por qué no permitir que el Espíritu Santo cree alrededor del alma una atmósfera que ahuyentará las tinieblas morales y comunicará la luz celestial a otros? {2JT 563.3}
Nuestros obreros de la escuela sabática necesitan ser especialmente dotados del Espíritu de Cristo. No pueden ser colaboradores con Cristo, a menos que él more en su corazón por la fe. … Los niños necesitan que se haga en su favor un esfuerzo más decidido con respecto a la cultura religiosa. Los obreros dirigentes y los maestros deben trabajar por una armonía perfecta. Debe haber cooperación de parte de los padres, niños y maestros. Trabaje cada uno en busca de sabiduría y tacto a fin de que pueda hacer el esfuerzo bien dirigido que Dios requiere. Debemos cultivar el tacto y el discernimiento agudo y ser prestos para ver las oportunidades de hacer bien, y aprovechar estas oportunidades hasta lo sumo.* {2JT 564.1}
Los dirigentes y maestros de la escuela sabática necesitan la dirección y la instrucción del Espíritu Santo, a fin de ser verdaderos educadores, capaces de inspirar reflexión y de hacer recordar a sus alumnos las cosas que les han enseñado. Es obra del Espíritu Santo recordar en forma clara y distinta las palabras y las obras de Cristo a aquellos que enseñan acerca del Redentor del mundo, a fin de que tengan poder para ensalzar a Cristo ante su clase. En todos los arreglos de la escuela sabática, se necesita la ayuda del Espíritu Santo, a fin de que se puedan elegir a hombres y mujeres de Dios para ocupar los puestos de responsabilidad de dirigentes y maestros. {2JT 564.2}
Al elegir oportunamente los dirigentes, cuídese de que no rijan las preferencias personales, sino que se pongan en los puestos de confianza a aquellos acerca de los cuales se tiene la convicción de que aman y temen a Dios, y que harán de Dios su consejero. Sin el amor y el temor de Dios, por brillante que sea el intelecto, se fracasará. Jesús dice: “Sin mí nada podéis hacer.” Juan 15:5">Juan 15:5. La elección de los oficiales no debe quedar al arbitrio de los alumnos de la escuela sabática. Para la escuela, será ventajoso cambiar frecuentemente a los dirigentes, porque no ha de amoldar una mente a todas las demás. Un hombre puede tener cualidades excelentes, y sin embargo, ser deficiente en algunas cosas, y en éstas otro de los elegidos puede ser eficiente. Las diferentes mentes y cualidades presentarán nuevas ideas, nuevas maneras de pensar; y esto es esencial. Pero, sobre todo lo demás, elegid a aquellos que, en la sencillez de su alma, andan en la verdad, aman y temen a Dios, y aprenden sus lecciones en la escuela de él. Los tales llevarán a los alumnos hacia adelante y hacia arriba. Dirigidos por maestros prudentes, los alumnos adquirirán un interés cada vez mayor por la Palabra de Dios, y tendrán más profunda percepción de las Escrituras.* {2JT 565.1}
El Señor invita a hombres y mujeres jóvenes a ceñirse para una labor ferviente de toda la vida en la obra de la escuela sabática. De nada valdrán los esfuerzos espasmódicos para realizar mucho bien, o para darnos éxito en la obra de Dios. Por la perseverancia paciente en el bien hacer, debéis colaborar con Dios. Consideraos siervos y jornaleros de Dios. Sed diligentes en vuestra obra un día tras otro, y cuidad de no hacer sendas torcidas para vuestros pies, no sea que los cojos sean desviados de la senda de rectitud por vuestras equivocaciones.* {2JT 565.2}
Todo maestro de la escuela sabática debe seguir a Cristo, y los que no se han identificado como discípulos de Cristo ni demuestran por una vida consecuente que son cristianos, no deben ser invitados a ser maestros en la escuela sabática, porque necesitan que primero alguien les enseñe los principios fundamentales del amor y el temor de Dios. “Sin mí—dice Cristo—nada podéis hacer.” Juan 15:5">Juan 15:5. Qué valor tendría la enseñanza del que no conoce por experiencia personal el poder de Cristo? Sería una gran inconsecuencia instar al tal a encargarse de una clase en la escuela sabática, pero es aun peor permitir que una clase esté bajo la influencia de un maestro cuya indumentaria y conducta niegan al Salvador a quien profesa servir. {2JT 565.3}
Los que enseñan en la escuela sabática deben tener un corazón vivificado y vigorizado por la verdad de Dios, no siendo oidores solamente, sino también hacedores de la Palabra. Deben ser alimentados en Cristo, como las ramas se nutren de la vid. Los rocíos de la gracia celestial deben caer sobre ellos, a fin de que sus corazones sean como plantas preciosas, cuyos pimpollos se abren y expanden y despiden agradable fragancia, como flores en el jardín de Dios. Los maestros deben ser estudiantes diligentes de la Palabra de Dios, y deben revelar siempre el hecho de que están aprendiendo lecciones diarias en la escuela de Cristo, y pueden comunicar a otros la luz que recibieron del que es el gran Maestro, la Luz del mundo. {2JT 566.1}
Los maestros deben sentir su responsabilidad y hacer uso de toda oportunidad para progresar, a fin de prestar el mejor servicio posible de una manera que resulte en la salvación de las almas.* {2JT 566.2}
Dios ha dado a un obrero tanto como a otro el don del raciocinio y el intelecto; y según vuestra capacidad debéis entregar vuestros talentos a los banqueros. El Señor no quiere que algún obrero sea la simple sombra de otro a quien admira. El maestro debe crecer a la medida de la estatura de Cristo, no a la medida de algún mortal finito y sujeto a errar. Habéis de crecer “en la gracia” y ¿dónde se halla la gracia? Únicamente en Cristo, el Modelo divino. {2JT 566.3}
Mire cada uno a Cristo y copie el Modelo divino. Ejercite cada obrero sus facultades hasta lo sumo para trabajar en armonía con el plan de Dios. Aprenda en la escuela de Cristo, a fin de ser sabio para instruir a otros. Aquellos que han sido confiados al cuidado del maestro de la escuela sabática necesitan la sabiduría y la experiencia que Dios puede dar al que sigue a Cristo. Aprenda el maestro de la mansedumbre y humildad de corazón de Cristo, a fin de ser un verdadero maestro y de ganar a sus alumnos para Cristo de modo que ellos a su vez puedan ser fieles misioneros en el gran campo de la mies.* {2JT 566.4}
Faltan entre nosotros las personas capaces y educadas, y no tenemos hombres suficientemente preparados para manejar debidamente nuestras escuelas sabáticas e iglesias. Muchos de los que conocen la verdad no la comprenden todavía como para presentarla en forma adecuada. No están preparados para presentarla como para que su carácter sagrado y majestuoso resulte claro para la gente. En vez de menos disciplina, necesitan más adiestramiento cabal. Es imposible para cualquiera prever a qué será llamado. Puede ser puesto en situaciones donde necesitará presto discernimiento y argumentos bien equilibrados, y por lo tanto, Cristo se verá honrado si se multiplican entre nosotros los obreros bien educados; estarán mejor capacitados para comunicar la verdad en forma clara e inteligente, y la verdad debe ser presentada de una manera que la deje tan libre de defectos como sea posible.* {2JT 567.1}
Instrumentos de Dios
Siento profundo interés por nuestras escuelas sabáticas en todo el país, porque creo que son instrumentos de Dios para la educación de nuestros jóvenes en las verdades de la Biblia. Los padres y los maestros deben hacer esfuerzos constantes para interesar a los jóvenes en asuntos de importancia eterna. La escuela sabática es un campo misionero, y en esta obra importante debe manifestarse mucho más espíritu misionero que en lo pasado.*{2JT 567.2}
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