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Jesús te ama. Dio su preciosa vida para que no perecieras, mas tengas vida eterna. Entonces alza tus ojos a él. Mira hacia el lado luminoso. No te hará bien mirar hacia el lado oscuro. Sé paciente, venga lo que venga. Puedes obtener fortaleza de Jesús, porque en él habita toda plenitud. Cuando la desesperación amenace arrastrar tu alma, sigue mirando a Jesús. Pon tu alma desamparada en él. El vive siempre para interceder por ti. Eres precioso a su vista. El que contempla con interés al gorrioncillo, considera con amor y piedad a su hijo probado y afligido. – {CDCD 120.2}

 

 

Que Dios te ayude… Un año nuevo se ha abierto ante nosotros. Déjalo ser un feliz año nuevo. […] ve a los amorosos brazos de Jesús y no te sueltes de sus brazos. Solo cree, alaba a Dios y sigue adelante. Ya casi estamos en casa. – Elena G. De White, Enero 1 de 1887

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