Devocional

EL REGALO MÁS PRECIOSO DE JESÚS ¿QUÉ NOS ENSEÑÓ JESÚS ACERCA DEL ESPÍRITU SANTO?

Por 15 febrero, 2019 Sin comentarios

Algunos de los primeros testimonios personales:

Regresando al “primer amor”:

Una hermana me escribió: Mi amiga y yo estamos estudiando el libro de los “40 Días” por tercera vez alternándolo con el librito “Pasos para un Reavivamiento Personal”. Antes de descubrir este material nuestra experiencia de fe y nuestra vida de oración no era como una vez había sido. Añorábamos regresar a nuestro “primer amor”. ¡Ahora lo hemos hecho! Agradecemos a Dios de todo corazón. Es tan maravillosa la manera en la que Dios contesta las oraciones y que revela cómo su Espíritu está trabajando -en nosotros y en las personas por las que estamos orando. MS. Jesús vino a nuestras vidas: Otra persona escribió esto acerca de estos libros: “Ellos se han vuelto una gran y largamente esperada bendición en mi vida. Igual como lo han experimentado muchos otros miembros de iglesia y una hermana de nuestra propia iglesia; algo siempre nos había hecho falta en nuestra experiencia de fe y ahora hemos tenido el privilegio de experimentar cómo Jesús ha venido a nuestras vidas y ha comenzado a cambiarnos. Él sigue trabajando en nosotros y paso a paso nos acerca más hacia Él.” S.K.

Se preguntaron los discípulos a sí mismos: ¿Cómo puede Jesús ejercer tan grande influencia? ¿Tendría que ver con su vida de oración? Por eso le preguntaron: “Señor, enséñanos a orar.” Jesús respondió su petición.

La lección sobre la oración de Lucas 11:1-13 tiene tres partes: El Padre Nuestro, la parábola del amigo que llega a medianoche y como punto culminante, el ruego continuo por el Espíritu Santo.

En la parábola (versículos 5–8) unas visitas llegan a la casa del hombre tarde en la noche y él no tiene nada que ofrecerles. Por esta razón, él inmediatamente va a donde su vecino, le explica que “no tiene que ofrecerles” y le pide pan. Ahora tiene pan, el pan de vida para él y para sus visitas. Él obtiene algo para sí y ahora se encuentra en la posición de poder compartir.

Ahora Jesús une esta parábola (el problema: No tengo nada) con el ruego por el Espíritu Santo diciendo: “Por eso os digo: Pedid, y se os dará.” (Lucas 11:9 RVR 1995) Luego sigue: La Petición Especial de Jesús: Por eso pidan por el Espíritu Santo Existe un pasaje bíblico particular en el cual Jesús específicamente nos manda a pedir por el Espíritu Santo. No sé de otro pasaje en el cual Jesús amorosamente nos exhorte a tomar algo tan seriamente. Estos versículos se encuentran en su lección sobre la oración en Lucas 11. Allí Él enfatiza 10 veces que debemos rogar por el Espíritu Santo. Lucas 11:9-13 RVR 1995:

“Por eso os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá, porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”

En estos pocos versículos Jesús utiliza la palabra “pedir” seis veces; luego reemplaza el verbo “pedir” con “buscar” en dos ocasiones y dosveces más con “llamar” que también es un verbo que indica acción.

¿No nos muestra esto claramente que debemos actuar para poder ser llenos del Espíritu Santo? La última vez que utiliza el verbo “pedir” lo hace en el presente continuo en el Griego original. Esto significa que no debemos pedir una sola vez, si no de manera continua. Aquí Jesús nos muestra que esta petición no solamente es algo urgente, también espera que la hagamos continuamente. Ciertamente Él quiere que despertemos nuestro anhelo de recibir al Espíritu Santo con esta amorosa invitación. Esta urgente invitación nos muestra la convic­ción que Jesús sentía de que nos perderíamos de algo crucial si no rogásemos por el derramamiento del Espíritu Santo. Él claramente nos estaba llamando a poner atención al hecho de que definitiva-mente necesitamos al Espíritu Santo. De esta manera Él quiere que continuemos recibiendo las ricas bendiciones que vienen del Espíritu Santo.

El libro Palabras de Vida del Gran Maestro dice: “Dios no dice: Pedid una vez y recibiréis. Él nos ordena que pidamos. Persistid incansablemente en la oración. El pedir con persistencia hace más ferviente la actitud del postulante, y le imparte un deseo mayor de recibir las cosas que pide.” 1

Jesús luego nos da tres ejemplos que muestran un comportamiento inimaginable aun para padres humanos pecadores. El quería mostrarnos que es aun más inimaginable para nuestro Padre Celestial el no darnos al Espíritu Santo cuando lo pedimos. Jesús quiere que nosotros estemos seguros de que recibiremos al Espíritu Santo cuando lo pidamos de manera correcta. Con esta y otras promesas podemos pedir con fe y saber que ya hemos recibido lo que pedimos. (1 Juan 5:14-15; más información en el capítulo 5)

Esta invitación especial nos muestra que según Jesús, nos hace falta algo esencial cuando no pedimos persistentemente por el Espíritu Santo. Él quiere que nos demos cuenta de que definitivamente necesitamos del Espíritu Santo. Quiere que continuamente experimentemos las ricas bendiciones del Espíritu Santo.

Esta parte de su lección sobre la oración es un proceso único. El Espíritu Santo es el mayor regalo de Dios – el regalo que trae consigo todos los demás regalos. Éste fue el regalo supremo de Jesús as sus discípulos y una prueba clara de su amor. Creo que podemos entender que tan valioso regalo no puede ser forzado. Es dado solamente a quienes expresen su anhelo a recibirlo y a apreciarlo.

El Espíritu Santo será dado a quienes hayan entregado su vida completamente a Jesús; será dado a quienes vivan en continuo compromiso con Él. (Juan 15: 4-5) El compromiso se muestra por: Un anhelo por Dios (“si alguien tiene sed” Juan 7:37) Confianza en Dios (“El que cree en mi, como dice la Escritura” Juan 7:38) Entrega completa como resultado de la confianza en Dios (“entrega completa a Dios,” Romanos 12:1) Obediencia a Dios en todo (“a los que le obedecen” Hechos 5:32) Dejar su propio camino, hacer las cosas como Dios quiere de acuerdo a su voluntad (“arrepentíos y bautícese cada uno” Hechos 2:38) No pensar hacer lo malo (“Si en mi corazón hubiera yo mirado a la maldad, el Señor no me habría escuchado” Salmo 66:18) Identificar nuestra gran necesidad y confesarla (“no tengo que ofrecerle” Lucas 11:6) Rogar continuamente por el Espíritu Santo (Lucas 11:9-13

Al ver las expectativas que Dios tiene en cuanto a nosotros, ¿no resulta obvio lo valioso que es este regalo? Al pensar en todos estos prerrequisitos, probablemente se dará cuenta de sus propias deficiencias.

Yo me hice el hábito de orar diariamente por un anhelo por el Espíritu Santo como dice en Juan 7:37 RVR 1995: “si alguien tiene sed, venga a mí y beba.” 2

Podemos orar así: “Señor Jesús, quiero cumplir todos los prerrequisitos para recibir al Espíritu Santo. Te pido que ahora –por hoy-los cumplas en mí.” Nuestro maravilloso Dios nos ayuda hasta a cumplir los requisitos.

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