Santa Cena Judía en Elche

Santa Cena Judía en Elche

Más de cien personas participaron de la celebración en la Iglesia Adventista / Claudia Quiles

La comunidad adventista de Elche se une para celebrar una Santa Cena judía en memoria del sacrificio que hizo Cristo
para que todos los seres humanos vivan para siempre.
Yo recibí del Señor lo mismo que os transmití a vosotros: Que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió y dijo: “Este pan es mi cuerpo, que por vosotros entrego; haced esto en memoria de mí”.
De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto en memoria de mí”. Porque cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, proclamáis la muerte del
Señor hasta que él venga.
1º Corintios 11: 23-26

Foto 6

En memoria del gran sacrificio que Dios hizo entregando a su único Hijo por todos los seres humanos, la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Elche celebró una Santa Cena el pasado sábado 9 de noviembre. Durante todo el día, la familia cristiana de esta comunidad dedicó el tiempo a alabar a Dios con cantos, oración y momentos para reflexionar. Llegadas las cinco de la tarde, se añadieron al grupo hombres, mujeres y niños procedentes de la comarca del Baix Vinalopó; el salón principal de la Iglesia de la Plaza el Raval, en Elche, acogió a más de cien personas que estaban unidas con un mismo propósito: adorar a Dios y derribar cualquier barrera de distinción.
“El desinterés propio ha de unir al pueblo de Dios con lazos firmes y tiernos; para ello necesita el poder del Espíritu Santo. Debemos entender lo que significa estar en una unión total con Jesús, quien es la propiciación por nuestros pecados y por los pecados del mundo entero”, escribió la profeta del Señor, Ellen G. White (1827-1915), en la
publicación del 7 de febrero de 1900 para Signs of the Times.

foto 8

El pan fue bendecido y los hermanos comieron y repartieron un pedazo con otros en símbolo de paz. De esta
manera, aceptan el gran regalo de vida eterna que supuso la muerte de Cristo (el pan simboliza el cuerpo de Jesús) y se reconcilian o confirman su amor por su prójimo.
Entre los alimentos que componían la cena, se encontraban las hierbas amargas, el agua con sal y la compota de manzana con nueces; símbolos del Éxodo. No faltó el vino sin fermentar y, de acuerdo con la costumbre judía, la gente se sirvió fruta y frutos secos como dátiles, almendras, olivas y granadas. Peculiarmente, estos productos eran consumidos por el pueblo judío de acuerdo con su residencia geográfica y también son habituales en la cultura ilicitana. Dentro de este marco visual, velas, vasijas y adornos de barro completaron la decoración del evento.

foto 10

Toda la celebración llevada a cabo fue un reflejo de lo descrito en la Biblia. Así pues, el interés por permanecer unidos surge, entre otros textos, de la declaración de Cristo escrita en el libro de Juan (capítulo 17, versículo 11): “Padre Santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros”. El deseo del ser
humano será el de permanecer como uno en Cristo si primero se humilla y reconoce su debilidad y necesidad del Padre. Del mismo modo, la persona debe reconocer que no es superior a ningún otro. El principio fue llevado a la práctica en el lavamiento de pies: en este caso, las familias y amigos se arrodillaron para limpiar los pies de sus hermanos. Así
lo hizo Jesús cuando vino a la tierra: “el que quiera hacerse grande entre vosotros deberá ser vuestro servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. (Mateo, capítulo 20, versículos del 26 al 28).

foto 9

foto 7

Santa cena 2013-1

Santa cena 2013-2

Claudia Quiles / Elche

Centro de Producciones Multimedia